Jean-Auguste-Dominique Ingres

Jean-Auguste-Dominique Ingres

1780–1867 · Francia · Neoclasicismo


La historia

En el París de la Restauración, hacia 1820, la pintura estaba partida en dos bandos. De un lado estaban el dibujo y la línea heredados de la Antigüedad. Del otro, el color y el arrebato de los jóvenes románticos que seguían a Delacroix. Ingres se puso al frente del primero y defendió la línea pura casi como una cuestión moral.

Su cuadro más famoso lo delata. La gran odalisca, pintada en 1814 para Carolina Bonaparte, hermana de Napoleón, muestra a una concubina de espalda alargada de un modo imposible. Cuando se expuso en el Salón de 1819, los críticos contaron que la mujer tenía vértebras de más y un brazo sin codo. A Ingres le trajo sin cuidado la anatomía; había estirado el cuerpo para que la línea fluyera sin tropiezos, como en los maestros italianos que admiraba.

Tocaba el violín con soltura, y de ahí viene la expresión francesa «violon d'Ingres», que nombra el pasatiempo serio de alguien célebre por otra cosa. Vivió hasta 1867 cargado de honores, con un sillón en el Instituto de Francia y el papel de máxima autoridad académica del país.

Obras

57 obras