
Marie-Guillemine Benoist
1768–1826 · Francia · Neoclasicismo
La historia
En 1800 el Salón de París colgó un retrato de tamaño natural de una joven negra, sentada con calma en un sillón dorado y mirando de frente al visitante. Su nombre, recuperado por investigaciones posteriores, era Madeleine, una sirvienta recién llegada de Guadalupe, en el Caribe, a casa del cuñado de la pintora. La autora era Marie-Guillemine Benoist, formada con dos de los grandes nombres de la época: la retratista Élisabeth Vigée Le Brun y el pintor de historia Jacques-Louis David.
El momento le da al cuadro toda su fuerza. Francia había abolido la esclavitud en sus colonias en 1794 y la restablecería con Napoleón en 1802. Benoist pintó a Madeleine en ese breve intervalo, y le dio un nombre, una mirada firme y la misma dignidad que un retrato de sociedad concedía a sus duquesas. Luis XVIII compró el lienzo para el Estado en 1818, y hoy se conserva en el Louvre.
Benoist tuvo una verdadera carrera pública durante la Revolución y el Imperio, con una pensión del gobierno y encargos oficiales. Cuando su marido asumió un alto cargo bajo la monarquía restaurada, después de 1814, dejó de exponer, y este retrato siguió siendo su obra más conocida.

