
Martin Johnson Heade
1819–1904 · Estados Unidos · Escuela del río Hudson
La historia
Martin Johnson Heade nunca se asentó en una sola cosa, y durante casi toda su vida eso le costó caro. Aprendió a pintar de niño con el artista popular Edward Hicks, en la Pensilvania rural, empezó con retratos rígidos y, ya cuarentón, dio con el tema que le iba: las marismas saladas de Nueva Inglaterra, desplegadas en lienzos largos, bajos y horizontales bajo una luz fría y quieta. Ese estudio paciente de la luz y el aire lo une al grupo de pintores estadounidenses que luego se llamó de los luministas.
En 1863 embarcó hacia Brasil, quedó prendado de sus colibríes y se propuso hacer un libro sobre ellos, una serie de pequeñas tablas que tituló Las gemas de Brasil. El libro nunca apareció, pero los pájaros se quedaron con él, y durante años pintó colibríes entre orquídeas tropicales y flores de la pasión. El emperador Pedro II de Brasil quedó tan impresionado con la obra que lo nombró caballero de la Orden de la Rosa.
Heade se casó tarde y se mudó a San Agustín, en Florida, donde pintó las marismas locales y, una y otra vez, flores de magnolia cortadas sobre terciopelo oscuro. Cuando murió en 1904 apenas se le conocía fuera de un pequeño círculo. Coleccionistas y estudiosos lo redescubrieron en la década de 1940, cuatro décadas después, y sus serenas marismas cuelgan hoy en importantes museos estadounidenses.



