
Maestro de San Gil
Francia · Gótico tardío, Pintura francoflamenca, Renacimiento nórdico
La historia
En una pintura de la National Gallery de Londres, el ermitaño san Gil alza la hostia ante el altar mayor de Saint-Denis, la abadía al norte de París donde se enterraba a los reyes de Francia. El altar está pintado con el cuidado de un documento. Su retablo de oro y la alta cruz enjoyada que se alza encima fueron tesoros auténticos de la abadía, destruidos durante la Revolución francesa, y este cuadro muestra cómo eran. Arrodillado delante está el emperador Carlomagno. Según la leyenda, tenía un pecado tan terrible que no podía confesarlo, y mientras Gil dice misa, un ángel baja con un perdón escrito.
El nombre del pintor se ha perdido. Se le llama Maestro de San Gil por esta tabla y por su compañera, San Gil y la cierva, también en Londres, donde el ermitaño protege a una cierva de una cacería real. Otras dos tablas, hoy en la National Gallery of Art de Washington, parecen proceder del mismo retablo, de hacia 1500, y una de ellas sitúa el bautismo de Clodoveo, el primer rey cristiano de los francos, en una iglesia inspirada en la Sainte-Chapelle de París.
Sigue sin resolverse si era un francés formado en los Países Bajos o un neerlandés establecido en París. Su vista de Saint-Denis es exacta hasta en la tumba del rey Dagoberto, un soberano franco del siglo VII, que se levanta a la derecha del coro.
