Pintor de Micali
Etruria
La historia
A finales del siglo VI a. C., las tumbas de Vulci, una ciudad etrusca al norte de Roma, se llenaban de vasos pintados traídos de Atenas. En la misma ciudad y en las mismas décadas, un pintor local respondió a ese comercio con vasos de figuras negras propios, y llegó a ser el pintor etrusco más prolífico de esa técnica que conocemos hoy.
Su nombre es moderno. Se le llama así por Giuseppe Micali, un historiador italiano de comienzos del siglo XIX que escribió sobre la Italia anterior a los romanos y fue el primero en publicar algunos de estos vasos. El estudioso británico John Beazley los ordenó en grupos, y en 1987 Nigel Spivey dedicó un libro al pintor y a sus seguidores. Hoy se atribuyen a él y a su taller bastante más de 200 vasos.
Rara vez narró un mito. Su mundo es un mundo de criaturas, reales e imaginarias, sirenas, esfinges, aves y animales a la carrera, dibujados con rapidez y soltura, con anatomías aproximadas y gestos amplios, lejos de la línea cuidadosa de los vasos atenienses que lo rodeaban. Los estudiosos aún discuten para qué servían sus vasos. Spivey pensaba que se hacían para la tumba, mientras que otros sostienen que se usaban primero en banquetes y solo después se depositaban en la sepultura.


