
Hidria con los piratas convertidos en delfines
Ficha
La historia
En 1982 el Museo de Arte de Toledo, en Ohio, compró esta hidria por 90.000 dólares. Los marchantes que la vendieron, Gianfranco y Ursula Becchina, la acompañaron de una historia según la cual un propietario anterior la había heredado de su padre, que la habría comprado en 1935. Agentes federales estadounidenses, siguiendo un aviso llegado de Roma, comprobaron que era falsa. La vasija procedía de una excavación clandestina en el sur de Etruria y había pasado por las manos de Giacomo Medici, un marchante condenado más tarde por tráfico de antigüedades. En enero de 2013 el museo la entregó a Italia en una ceremonia celebrada en Toledo, y en 2019 quedó asignada definitivamente a Villa Giulia. Como se desenterró a escondidas, no se sabe de qué tumba salió.
La escena procede de un himno griego a Dioniso. Unos piratas capturan al dios en el mar y él los castiga convirtiéndolos en delfines. Aquí aparecen en plena metamorfosis, mitad hombres y mitad delfines, mientras en el hombro nada un tritón con un pez y un delfín, y en el cuello hay dos jóvenes. El himno llama a los piratas tirrenos, el nombre que los griegos daban a los etruscos, y aquí la historia la pinta precisamente una mano etrusca. El museo atribuye la hidria al Pintor de Micali, hacia el 510-500 a. C., un tema poco habitual en él, que rara vez pintaba mitos. Algunos especialistas la asignan en cambio a un pintor de su círculo, conocido como el Pintor del Vaticano 238.

