Onésimo

Antigua Grecia · arte griego arcaico


La historia

Hacia el 500 a. C., Eufronio, uno de los pintores más admirados de Atenas, trabajaba sobre todo como alfarero y firmaba las copas que modelaba con la palabra que significa «hizo». Varias de esas copas las pintó un hombre más joven, Onésimo. Una de ellas, hoy en el Louvre y hallada en Vulci, en Etruria, lleva los dos nombres, Eufronio como alfarero y Onésimo como pintor, y gracias a esa firma conocemos siquiera su nombre.

El nombre significa «útil» o «provechoso», y en Atenas se daba a menudo a los esclavos, aunque nada nos dice cuál era su propia condición. Trabajó aproximadamente entre el 505 y el 480 a. C. y pintó casi exclusivamente copas para beber, llenando su interior de figuras sólidas y llenas de movimiento, atletas, bañistas, bebedores y héroes.

Durante mucho tiempo, parte de su obra circuló con otro nombre. El estudioso de Oxford John Beazley agrupó una serie de copas en torno al nombre elogioso Panaitios y llamó a su autor Pintor de Panaitios, y más tarde llegó a verlas como la obra temprana de Onésimo. La mayoría de los especialistas coincide hoy con él, aunque no todos.

Su copa más ambiciosa muestra la caída de Troya, con Neoptólemo, el hijo de Aquiles, dando muerte al anciano rey Príamo. Fue excavada clandestinamente en Cerveteri, y el Museo J. Paul Getty de California compró sus fragmentos en los años ochenta y los devolvió a Italia en 1999.

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Obras

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