Pedro Pablo Rubens y taller

Países Bajos españoles · Barroco


La historia

En 1618 Rubens ofreció a sir Dudley Carleton, embajador inglés en La Haya, un lote de cuadros suyos a cambio de la colección de mármoles antiguos del diplomático. La lista que le envió es de una franqueza poco común. Algunos cuadros los describía como originales enteramente de su mano. Otros, escribía, los habían empezado sus discípulos y después él los había retocado por completo, y les ponía precio en consecuencia.

Esa categoría intermedia es lo que describe esta atribución. El diseño es de Rubens, y también los pasajes que más le importaban, mientras que los ayudantes de su taller de Amberes pintaban buena parte del resto antes de que él lo repasara. Carleton solo quiso los cuadros que Rubens había pintado sin ayuda. Se quedó con algunos de ellos, además de unos tapices, y los mármoles viajaron a Amberes.

El Louvre usa esta atribución para una Clelia cruzando el Tíber, y el Mauritshuis de La Haya para dos retratos de mujeres jóvenes de la década de 1620.

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