
Philippe de Champaigne
1602–1674 · Reino de Francia · Clasicismo
La historia
Philippe de Champaigne fue un pintor de origen flamenco que se convirtió en el grave y exacto retratista de los hombres que gobernaban Francia. Pintó al cardenal Richelieu, el poder tras Luis XIII, más de una vez, incluido un célebre estudio que muestra la cabeza del cardenal desde tres ángulos a la vez, hecho para guiar a un escultor.
Ya maduro, se acercó a Port-Royal, la austera comunidad jansenista cuyo catolicismo severo valoraba la sencillez y la interioridad. Su arte se volvió más callado y adusto para estar a tono, despojado del despliegue barroco, con los modelos puestos contra fondos oscuros y una honestidad inquietante.
De aquel mundo salió su cuadro más extraño y personal. En 1662 su hija, monja en Port-Royal, fue dada por curada de una parálisis tras rezar, y Champaigne la pintó a ella y a la priora en silencioso agradecimiento, un exvoto con una larga inscripción que registra el hecho. Guardó el cuadro en su propia casa el resto de su vida, y murió en París en 1674.


