
Philippe de Champaigne · PD
Vanitas
Ficha
La historia
Champaigne reduce aquí el aviso sobre la muerte a tres objetos sobre una repisa de piedra: un tulipán, una calavera y un reloj de arena. Vida, muerte y tiempo, sin una palabra de más. La elección del tulipán no era casual en 1646. Pocos años antes, el mercado holandés de esta flor se había desplomado tras una fiebre especulativa, y el tulipán quedó como emblema de una belleza cara y efímera. El pintor, flamenco afincado en París, era conocido por su sobriedad, y aquí la lleva al extremo. Nada de calaveras amontonadas ni de libros y joyas, solo lo justo para pensar. El Museo de Tessé, en Le Mans, lo adquirió en una subasta en 1884.

