Simon Maris
1873–1935 · Reino de los Países Bajos · Impresionismo de Ámsterdam
La historia
En 1906, una niña de 12 años posó para Simon Maris en su taller del Keizersgracht, uno de los grandes canales de Ámsterdam. La pintó con un vestido azul y verde, un abanico en la mano y joyas de oro, sentada en un sillón tallado con cabezas de cabra. Durante décadas el cuadro llevó un título que la nombraba solo por el color de su piel, y más tarde el de «Mujer joven con abanico». En 2020 apareció una carta de 1907 en la que el propio Maris la llama Isabella, y el Rijksmuseum dio al cuadro su nombre.
Maris creció entre pintores. Su padre, Willem Maris, paisajista de la Escuela de La Haya, le dio las primeras lecciones, y sus tíos Jacob y Matthijs también pintaban. Hacia 1900 se instaló en Ámsterdam y trabó una estrecha amistad con Piet Mondrian, el futuro pintor de las retículas de colores primarios, que entonces aún pintaba tranquilos paisajes de río. En 1903 los dos viajaron juntos a España. De vuelta, trabajaron codo con codo a orillas del Gein, un pequeño río a las afueras de la ciudad, y en 1906 Maris dibujó el retrato de Mondrian. También comerciaba con cuadros, algunos de ellos de Mondrian.
Su propio camino lo llevó al retrato. Maris se convirtió en un solicitado pintor de damas elegantes, de pincel rápido y suelto, y la crítica a veces lo tachó de superficial por ello. Su esposa Cornelia, con quien se casó en 1908, también posó para él, y la pareja pasaba los veranos en Zandvoort, donde pintaba escenas de playa.
