
Patrick · CC-BY-SA-2.0
Un molino holandés
Ficha
La historia
En 1884 Eugène Boudin, ya cerca de los sesenta años, volvió a los Países Bajos, atraído por una tierra tan llana que deja casi todo el lienzo al cielo. El molino apenas ocupa espacio: sirve de medida oscura frente a las nubes en movimiento y la luz reflejada en el agua. Boudin había pasado la vida pintando la costa normanda de Honfleur y Trouville, y el pintor Corot lo llamó una vez el rey de los cielos. Fue de los primeros en Francia en plantar el caballete al aire libre para pintar el tiempo tal como se presentaba, y quien de joven había animado a Monet a hacer lo mismo. Ese cielo cambiante es, en realidad, el verdadero tema del cuadro.




