
Francisco Goya · PD
La romería de San Isidro
Ficha
La historia
Hacia 1820 Goya, ya viejo, sordo y desengañado, decoró las paredes de su casa a las afueras de Madrid, la llamada Quinta del Sordo, con pinturas sombrías que nunca pensó exponer. Esta es una de ellas. Toma una alegre romería popular, la de San Isidro, patrón de Madrid, y la convierte en una procesión inquietante, una masa de peregrinos avanza cantando por un paisaje oscuro, con los rostros deformados por el vino, el fanatismo o el miedo, la boca abierta en un mismo grito. No queda nada de fiesta, solo una humanidad ciega arrastrándose en la penumbra. Goya las pintó al óleo directamente sobre el muro, y décadas después se arrancaron y se pasaron a lienzo. Hoy estas Pinturas negras cuelgan juntas en el Museo del Prado.




