
Paolo Veronese · PD
Acteón observando a Diana y sus ninfas bañándose
Ficha
La historia
Las ninfas de Diana siguen bañándose, y a la derecha han quedado tiradas su ropa y las flechas de la diosa. Acteón, el cazador que las ha sorprendido, está recostado en una roca y mira a gusto. Lo habitual era otra cosa. Según Ovidio, Diana lo castigó convirtiéndolo en ciervo y sus propios perros lo despedazaron, y por eso los pintores solían mostrarlo asustado. En el Diana y Acteón que Tiziano entregó a Felipe II en 1559, el cazador retrocede con el brazo en alto.
Veronese pintó esta versión pocos años después, en un lienzo de apenas 26 centímetros de alto y un metro de largo. Formaba parte de una serie de escenas mitológicas que probablemente recorría como un friso la pared de una casa particular, quizá justo debajo de la cornisa, de modo que había que alzar la vista para encontrar a este cazador tan tranquilo.




