
James Ensor · CC0
Adán y Eva expulsados del Paraíso
Ficha
La historia
Ensor pintó este cuadro en 1887, un año antes de su enorme «La entrada de Cristo en Bruselas». Eran los años en que los hallazgos de fósiles y una joven ciencia de la prehistoria empujaban la historia de la Tierra mucho más allá de los seis días de la Creación. Ensor tomó la más antigua escena de expulsión del arte cristiano y la cargó en silencio con esa duda. Adán y Eva son aquí diminutos, casi perdidos. Lo que llena el enorme lienzo es la luz, una tormenta de amarillos y blancos que brota del ángel que los echa. La composición amplia y arremolinada la tomó de unas litografías para «El paraíso perdido» de Milton, y el brazo alzado del ángel, de Miguel Ángel. Y al fondo, en el horizonte, donde uno no esperaría nada, tres mamuts de un rosa pálido vadean el mundo recién creado.




