
Albrecht Dürer · PD
Adán
Ficha
La historia
En 1648 las tropas suecas tomaron Praga y se llevaron las colecciones imperiales, y con ellas esta tabla. Su camino había empezado en Núremberg. El ayuntamiento la adquirió a la muerte de la viuda de Durero y en 1586 se la ofreció al emperador Rodolfo II, que la tuvo en Praga. Seis años después del saqueo, la reina Cristina de Suecia, que quería una colección italiana, regaló las dos tablas a Felipe IV. Así llegó a Madrid un desnudo de tamaño natural pintado en 1507 sobre una tabla de más de dos metros de alto. Felipe lo colocó junto a su Eva en las bóvedas del Real Alcázar que en la corte llamaban del Tiziano, donde se guardaban los desnudos de la Corona y entraba muy poca gente.




