
Giulio Romano · PD
Adoración de los pastores con san Longino y san Juan
Ficha
La historia
Giulio Romano pintó esta Natividad hacia 1536 para una capilla de la iglesia de Sant'Andrea, en Mantua, donde se había establecido tras la muerte de Rafael como primer artista de la corte de los Gonzaga. Sant'Andrea custodiaba una reliquia célebre: decía guardar la sangre de Cristo, recogida, según la tradición, por Longino, el soldado romano que traspasó el costado de Cristo en la Crucifixión. Por eso un centurión está aquí junto a la cuna del recién nacido, con su lanza, y a su lado san Juan Evangelista: la muerte ya se hace presente en el nacimiento. Giulio ilumina la escena como noche cerrada, con el resplandor que brota del propio niño, a la manera de Correggio, que trabajaba no muy lejos. Vasari la tuvo por lo mejor que hizo Giulio. El original llegó al Louvre; una copia sigue colgada en la capilla mantuana para la que se pintó.




