
Después de misa
Ficha
La historia
Entre 1891 y 1894 los pintores de Milán se enzarzaron en un debate vivo sobre cómo debía hacerse un cuadro, avivado por los artículos polémicos de Vittore Grubicy, crítico y marchante, defensor del divisionismo. Andrea Tavernier, que trabajaba en Turín, recogió ese debate en este lienzo de hacia 1897. El color es brillante y la superficie densa, casi táctil, próxima a ciertos resultados divisionistas sin seguir su método. Prestó tanta atención a cada una de las personas que salen de misa, captando los matices de su carácter, como a la fuerza de la luz. La crítica recibió bien el cuadro, aunque discrepó sobre la manera en que estaba pintado.