
Asuero ordena el triunfo de Mardoqueo
Ficha
La historia
Amán, el primer ministro del rey de Persia, odiaba a Mardoqueo, el primo de Ester, porque no se inclinaba ante él, y ya le tenía preparada una horca. Esa misma noche el rey Asuero no podía dormir, mandó que le leyeran las crónicas de la corte y descubrió que Mardoqueo le había salvado de una conjura sin recibir nunca recompensa.
Por la mañana preguntó a Amán qué debía hacerse con un hombre al que el rey quisiera honrar. Convencido de que hablaba de él, Amán propuso vestiduras reales, el caballo del propio rey y uno de los príncipes más nobles llevando al jinete por la ciudad y pregonando su honra. Haz todo eso con Mardoqueo, le dijo el rey, y hazlo tú mismo. Es el momento de la orden lo que pintó Veronese.
De las tres pequeñas escenas de Ester que cuelgan en esta sala, esta es la única que pertenece a la ciudad. Llegó en 1871 con el legado de Cesare Bernasconi, coleccionista veronés, mientras que las otras dos están depositadas por el Estado italiano.




