
Raphael · PD
La Virgen de Alba
Ficha
La historia
Este tondo tiene detrás uno de los viajes más largos de la pintura del Renacimiento. Rafael lo pintó en Roma hacia 1511, con la Virgen sentada en el suelo, en pleno campo, entre el Niño y el pequeño san Juan que le tiende una cruz de caña. Durante siglo y medio permaneció en Italia, hasta que fue a parar a la casa de los duques de Alba, en España, que le dieron el nombre por el que hoy se conoce. En 1836 los Alba lo vendieron al zar Nicolás I de Rusia, y pasó a ser una de las joyas del Ermitage de San Petersburgo. Casi un siglo después llegó su capítulo más extraño. En 1931, necesitado de divisas, el gobierno soviético vendió en secreto varias obras maestras del Ermitage, y esta fue una de ellas: la compró el financiero estadounidense Andrew Mellon por algo más de un millón de dólares, la mayor suma pagada hasta entonces por un cuadro. Desde 1937 cuelga en la National Gallery de Washington, muy lejos de la campiña romana que Rafael pintó al fondo, con sus colinas suaves y su cielo despejado.




