
Peter Paul Rubens, Angelica and the Hermit, 1620. Wikimedia Commons. · PD
Angélica y el ermitaño
Ficha
La historia
El poema caballeresco Orlando furioso, de Ludovico Ariosto, era en el siglo XVII una lectura tan popular como hoy lo es una serie. Rubens toma de su canto octavo un episodio incómodo. La bella Angélica huye de sus muchos pretendientes, y un viejo ermitaño, prendado de ella, hechiza su caballo y la lleva a una isla desierta. Como ella lo rechaza, el ermitaño le da un narcótico que la sume en el sueño y se inclina para contemplarla. Rubens la pinta desnuda y dormida, iluminada sobre un fondo oscuro, apenas cubierta por un paño blanco. Había estudiado el mismo tema en Venecia, hacia 1600, en una versión de Tintoretto, y aquí despliega su dominio de la carne y de la luz.




