
Jefes árabes desafiándose en combate singular bajo las murallas de una ciudad
Ficha
La historia
Théophile Gautier, poeta y crítico, vio este cuadro en el Salón de 1852 y lo juzgó más un esbozo que una pintura. Aquel Salón se inauguró pocos meses después del golpe de Estado de Luis Napoleón, y los detractores de Chassériau lo acusaron de imitador, recordando el Combate del Giaour y Hassán que Delacroix había pintado en 1826. Dos jefes árabes se desafían a un duelo a muerte. Uno, vestido de blanco, monta un caballo tordo en tierra firme. El otro, con túnica roja y capa oscura, está en el agua sobre un caballo castaño y levanta la lanza. Entre ambos yace un hombre con un puñal aún clavado en el pecho, y al fondo la batalla continúa. En la Exposición Universal de 1855 el lienzo volvió a exponerse, y esta vez Gautier elogió su bello estilo y su exactísimo color local.




