
El ascetismo y la alegría de vivir
Ficha
La historia
Hacia 1865 Frank Buchser llevaba años pintando por España y Marruecos, y concibió este gran lienzo como su obra de presentación ante el mundo artístico de París. Sitúa la escena en pleno verano suizo, en una meseta con los Alpes al fondo, en lo más vivo de la siega: los segadores cortan el trigo y cargan los tallos secos en carros tirados por caballos. En esa jornada de trabajo corriente introduce dos cortejos opuestos. Por el camino avanza una fila de frailes franciscanos, la cabeza inclinada en oración. En sentido contrario cabalga una joven pareja de enamorados, sin prisa, absortos el uno en el otro. Buchser quiso que se leyeran como una elección, el viejo contraste entre la ascesis y la alegría de vivir, esa clase de alegoría que en París gustaba de presentarse como el Juicio de Paris. Tenía el cuadro por uno de sus mejores y lo envió al Salón de París de 1866 y a la Exposición Universal de allí al año siguiente. A un lado, dos muchachas descansan junto al camino con flores en el pelo, y una de ellas se ha vuelto para mirar a un joven fraile que pasa.