
Francisco Goya · PD
Bernardo de Iriarte
Ficha
La historia
Goya pintó este retrato en 1797 y lo firmó con una dedicatoria a lo largo del borde inferior, a don Bernardo de Iriarte, viceprotector de la Real Academia de Bellas Artes, en señal de mutua estima. Iriarte era un alto funcionario que había impulsado la carrera del pintor. Unos años antes, tras la enfermedad que dejó a Goya definitivamente sordo en 1793, Iriarte lo había invitado a enviar a la Academia algunas obras pintadas con libertad, salidas de su propia imaginación. Esa libertad rondaba entonces la cabeza de Goya. En esos mismos meses de 1797 estaba dibujando las mordaces estampas satíricas que publicaría como los Caprichos. Aquí, en cambio, se atiene a un retrato formal: el retratado, vuelto hacia nosotros, atento y con un punto de guasa.




