
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Niño con un perro
Ficha
La historia
Murillo triunfó en Sevilla con imágenes de la Virgen, pero fueron sus niños de la calle los que lo hicieron famoso en el resto de Europa. Este muchacho es uno de ellos. Vestido con harapos y con una cesta al brazo, se vuelve sonriendo hacia un perrillo que lo mira desde abajo, y esa sonrisa cómplice es todo el asunto del cuadro. No hay drama ni moraleja, solo un instante de ternura callejera. Formaba pareja con otro lienzo, una niña con una cesta de frutas. En la Sevilla del siglo 17, golpeada por la peste y el hambre, esos chiquillos pobres eran una realidad diaria, y Murillo los pintó sin miseria, casi con cariño. Los dos cuadros llegaron después al Hermitage de San Petersburgo.




