
Carromato en un camino hondo
Ficha
La historia
Un camino hundido, un Hohlweg, es una vereda que las ruedas de los carros y la lluvia han ido excavando durante siglos muy por debajo de los campos que la rodean, y en 1855 esas sendas encajonadas seguían siendo los caminos corrientes de la Suiza rural. Koller, que entonces tenía 27 años y apenas empezaba a hacerse un nombre, situó un carro de correos entoldado con su tiro de caballos en el descenso por uno de ellos, con los taludes alzándose empinados a ambos lados. Había pasado años estudiando de cerca a los animales, y el esfuerzo de los caballos que frenan la carga en la pendiente es lo que de verdad importa en el cuadro. El país a su alrededor cambiaba deprisa, los primeros ferrocarriles habían abierto pocos años antes y el moderno Estado federal no llegaba a la década de vida, pero a este camino aún no ha llegado nada salvo el carro. Es un lienzo grande para una escena tan sencilla, de unos 123 por 102 centímetros, y hoy pertenece al Kunstmuseum de Basilea.