
Caballero en la tienda
Ficha
La historia
La clave está en la inscripción latina de la pieza de tela que cuelga en la tienda. Comparat qui vult admite dos lecturas, que compre quien quiera o que compare quien quiera, y el caballero hace las dos cosas a la vez: con una mano palpa el género y con la otra levanta la barbilla de la muchacha. El Kunsthistorisches Museum interpreta el cuadro de la muerte de Abel colgado al fondo como un recordatorio de adónde llevó el primer pecado.
En 1660, el mismo año en que se pintó, el archiduque Leopoldo Guillermo pagó por esta tabla de unos 55 centímetros la cifra asombrosa de 1000 florines. Según el biógrafo Arnold Houbraken, además ofreció a Van Mieris el puesto de pintor de corte en Viena con 2500 florines al año, y el pintor lo rechazó alegando que su mujer no quería dejar Leiden. Los historiadores apuntan otra razón más prosaica. En su ciudad le sobraban clientes que pagaban bien.



