
Francisco Goya · PD
Cristo crucificado
Ficha
La historia
En 1780 Goya todavía tenía que demostrar lo que valía. La Real Academia de San Fernando lo había rechazado antes, así que presentó este Cristo crucificado como obra de ingreso, y esta vez lo admitieron como académico de mérito. Nada aquí recuerda al Goya oscuro de después. Es una pieza deliberadamente clásica y correcta, un Cristo solo, de piel luminosa, recortado sobre un fondo completamente negro, sin paisaje ni acompañantes. Sigue de cerca un modelo del pintor de cámara Anton Rafael Mengs, entonces la máxima autoridad del gusto oficial, con los cuatro clavos y el letrero trilingüe sobre la cruz. Goya pintaba lo que la Academia quería ver. El rostro alzado hacia el cielo, con la boca entreabierta, es de los pocos rasgos que dejan entrever una emoción más personal.




