
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Cristo sanando al paralítico en la piscina de Betesda
Ficha
La historia
Murillo pintó este lienzo para un hospital en funcionamiento. Hacia finales de la década de 1660, la Hermandad de la Caridad de Sevilla, dirigida por un noble arrepentido llamado Miguel de Mañara, sostenía un hospicio para los pobres enfermos y moribundos, y encargó a Murillo una serie de grandes cuadros sobre la misericordia. Este es uno de ellos. Muestra la piscina de Betesda, donde, según el Evangelio de Juan, un enfermo había esperado 38 años una cura, hasta que Cristo le dice simplemente que se levante y ande. Colgada en la iglesia de aquel hospital, la escena hablaba directamente a los pacientes que pasaban en camilla ante ella. Murillo mantiene el milagro en voz baja. No hay muchedumbre de testigos asombrados, solo el hombre andrajoso sobre su estera y la figura que se inclina hacia él entre los arcos del pórtico.




