
Francisco Goya · PD
La condesa de Chinchón
Ficha
La historia
Goya la había pintado siendo una niña, y aquí, en 1800, la retrata ya condesa de Chinchón y embarazada. María Teresa de Borbón se sienta algo encogida, con las manos cruzadas sobre el vientre y una mirada tímida. La habían casado por conveniencia con Manuel Godoy, el hombre más poderoso de España y favorito de los reyes, un matrimonio que no la hizo feliz. Goya lo sabía y no lo esconde: hay ternura y una cierta soledad en toda la figura. En el pelo lleva espigas de trigo, atributo de Ceres y viejo símbolo de fertilidad, una alusión discreta al hijo que esperaba. La luz cae suave sobre el vestido de gasa gris y plata, pintado con una delicadeza casi líquida.




