
Crucifixión
Ficha
La historia
En el cortejo que baja del Calvario camina un personaje que ningún Evangelio sitúa allí, un cardenal de la Iglesia de Roma. El museo de Castelvecchio ve en él una toma de partido protestante del pintor, en las décadas en que las ideas de Lutero se extendían por las ciudades de los Países Bajos.
La tabla es pequeña, de unos 44 centímetros de alto, y está llena de sorpresas parecidas. Entre los soldados de cascos multicolores, uno repite la pose clásica de Sileno, el viejo compañero borracho de Baco, montado en su asno. En primer plano, entre rostros deformados de manera grotesca al modo del Bosco, estalla una riña, una escena que la pintura de género de los Países Bajos convertiría más tarde en tema propio.
Durante mucho tiempo se atribuyó a Lucas van Leyden. Hoy el museo la asigna a un pintor aún no identificado que trabajaba al mismo tiempo que Lucas en el taller de Leiden de su maestro, Cornelis Engebrechtsz., y la considera la obra flamenca más interesante de las colecciones veronesas.