
Vincent van Gogh · PD
Cipreses con dos figuras
Ficha
La historia
En junio de 1889, pocas semanas después de ingresar por su propia voluntad en el sanatorio de Saint-Paul, en Saint-Rémy, van Gogh se puso con los cipreses del recinto. Le parecía que nadie los había mirado de verdad y quiso sacar ese verde casi negro contra la luz del campo. En enero de 1890 apareció en París un artículo largo y entusiasta del crítico Albert Aurier, el primero que escribió en serio sobre su obra. En febrero van Gogh le mandó este cuadro como agradecimiento. Se nota el tiempo que estuvo encima: la pintura sobresale del lienzo en trazos gruesos y rizados, y la vegetación junto a las dos figuras pequeñas se dobla como si en ese momento soplara el mistral.




