
Bailarinas en la sala de ensayo
Ficha
La historia
En 1900 París descubría una forma de bailar completamente nueva. En la Exposición Universal de ese año la estadounidense Loïe Fuller tenía su propio teatro, donde hacía girar largos velos de seda bajo luces eléctricas de colores. Edgar Degas, que ya pasaba de los 60, seguía dibujando las salas de ensayo del ballet de la Ópera de París, un mundo que trabajaba desde hacía más de 20 años. Hacia 1880 había empezado una serie de escenas de ensayo en un formato largo y bajo, como un friso clásico, y el museo cuenta esta hoja entre las últimas de la serie. Es casi el doble de ancha que de alta, unos 85 centímetros, dibujada al carboncillo y retocada con pastel. Llegó al museo en 1954, donada por el coleccionista neoyorquino Arthur Wiesenberger. Degas no la fechó, y el museo la sitúa entre 1900 y 1905.




