
Sailko · CC-BY-3.0
Bailarinas subiendo una escalera
Ficha
La historia
En abril de 1911 murió el conde Isaac de Camondo, banquero y coleccionista, y dejó sus colecciones al Louvre. Entre ellas estaba este cuadro, y eso creó un aprieto. El Louvre no solía admitir obras de artistas muertos hacía menos de diez años, y Degas seguía vivo, con 76 años. El museo aceptó el legado de todos modos, con la condición impuesta por el donante de que el conjunto se expusiera reunido, y las salas que llevan su nombre abrieron en junio de 1914. El lienzo, pintado entre 1886 y 1890, es alargado y bajo. En una esquina inferior, unas bailarinas suben una escalera y solo asoman sus cabezas y hombros. La que ya ha llegado arriba mira por una puerta hacia la sala de ensayo, donde otras esperan con tutús claros. Casi todo lo demás es pared desnuda. Antes de llegar al conde, la obra perteneció al joyero parisino Henri Vever.




