
La muerte de Cleopatra
Ficha
La historia
Plutarco cuenta que la mordedura del áspid no producía dolor ni arrancaba un grito, solo un sopor pesado y un desvanecimiento lento de los sentidos, con sudor en el rostro. Cagnacci se atiene a esa descripción. Cleopatra se recuesta en el sillón, la serpiente enroscada en el brazo del asiento le mira la cara, y la muerte transcurre casi en silencio.
Pintó el tema más de una vez. Hay otras versiones en el Kunsthistorisches Museum de Viena y en el Metropolitan de Nueva York, y la demanda existía, porque una reina agonizante era uno de los pocos asuntos que permitían pintar a una mujer desnuda en la Italia de 1660.
Firmó este lienzo en el brazo izquierdo del sillón, junto a la serpiente. Llegó a Brera en 1960, donado por el coleccionista milanés Alberto Saibene.


