
Diana y Acteón
Ficha
La historia
Hacia los años treinta del siglo XVIII, los pintores franceses bajaron los viejos mitos clásicos del muro de la iglesia y del techo del palacio y los llevaron a los gabinetes de los coleccionistas privados. Para una sala así pintó de Troy este cuadro en 1734. La historia viene de las Metamorfosis de Ovidio: el cazador Acteón, que anda con sus perros, entra en un claro y sorprende a la diosa Diana bañándose con sus ninfas. Ella es el centro sereno de la escena, reconocible por la piel de leopardo y por la pequeña luna creciente sobre la frente, mientras las mujeres a su alrededor se apartan asustadas. Como castigo, Diana lo salpica con agua y lo convierte en ciervo. A la izquierda ya se le ve huir, con la cornamenta puesta, mientras cuatro de sus propios perros lo acosan. Un año después de Troy pintó una pieza complementaria, el Rapto de Prosérpina, otra escena de Ovidio con una mujer en el centro de una violencia repentina. Los dos cuadros formaban pareja. Ese segundo lienzo cuelga hoy en San Petersburgo, en el Hermitage.


