
Honoré Daumier · PD
Don Quijote y la mula muerta
Ficha
La historia
En algún lugar de Sierra Morena, en la novela de Cervantes, Don Quijote y Sancho Panza se topan con una mula muerta, medio descompuesta tras semanas a la intemperie, y junto a ella con una maleta llena de monedas de oro que abandonó un hombre que perdió el juicio y se echó a los riscos. Esa escena sombría Daumier la pintó más de una vez. Aquí los dos jinetes apenas son manchas pardas sobre una ladera pálida y vacía, y el animal muerto en el suelo ocupa casi tanto lienzo como el propio caballero. No hay nada cómico en ella, nada del Don Quijote con la lanza en ristre contra los molinos que todos llevamos en la cabeza. Daumier resolvía estos pasajes cervantinos como bocetos al óleo rápidos y sueltos, aplicando el color en unas pocas pinceladas cargadas y dejando la tela casi desnuda donde debería alzarse el monte. Es la mula, tratada con más cuidado que nada, la que retiene la mirada.




