
Hieronymus Bosch, Ecce Homo, 1495. Wikimedia Commons. · PD
Ecce Homo
Ficha
La historia
El título viene de las palabras con que Pilato presentó a Cristo azotado ante la multitud, «Ecce homo», «este es el hombre». Bosch pinta ese instante: Jesús, con la corona de espinas y la caña, asoma a una galería mientras abajo se agolpa un gentío que pide su muerte. De las bocas salen leyendas escritas en el aire; de la del pueblo, «crucifícalo». Los rostros de los que gritan están deformados, casi grotescos, una manera muy suya de dibujar la maldad. En una esquina se distinguen, muy borrosas, unas figuras arrodilladas junto a una inscripción: eran los donantes que pagaron el cuadro, retratados rezando, y que alguien decidió más tarde borrar casi por completo. La ciudad del fondo, con sus torres y puentes, es la de cualquier villa flamenca de finales del siglo XV.




