
Albrecht Dürer · PD
El emperador Segismundo
Ficha
La historia
Una vez al año, el segundo viernes después de Pascua, Núremberg sacaba a la plaza del mercado las insignias imperiales del Sacro Imperio, la corona, las espadas y los ornamentos, y las mostraba a la multitud. La ciudad las custodiaba desde 1424. Se las había entregado el propio Segismundo, entonces rey de romanos y más tarde emperador, mediante un documento de septiembre de 1423 que las cedía a perpetuidad y sin posibilidad de reclamarlas. La noche anterior a cada ostensión quedaban encerradas en un nicho de una casa de esa misma plaza, y hacia 1512 el concejo encargó a Durero dos tablas altas para ese nicho, giratorias, de modo que pudieran cerrarse delante. Una es Segismundo. La otra es Carlomagno. Cerradas se veían escudos e inscripciones, abiertas los dos emperadores. Segismundo llevaba unos 75 años muerto cuando llegó el encargo, así que Durero se apoyó en un retrato antiguo del rey. La ostensión se celebró por última vez en 1524, con la Reforma ya asentada en la ciudad, y en 1526 las tablas pasaron al ayuntamiento.




