
Epitafio del abad Siluan
Ficha
La historia
En 1428, el metropolitano de Moldavia, Macario, encargó un epitafio bordado que con toda probabilidad se hizo en un taller de Constantinopla. Nueve años después, en 1437, Siluan, abad del monasterio de Neamț, en el norte de Moldavia, regaló a su comunidad este otro, y lo bordaron los propios monjes en el taller del monasterio. El de Macario se perdió durante la Segunda Guerra Mundial, así que el de Siluan es hoy el epitafio moldavo fechado más antiguo que se conserva. Un epitafio es el sudario de Cristo que se lleva en procesión el Viernes Santo y se expone después a la veneración de los fieles, y por eso este mide cerca de dos metros y medio de largo. Los monjes trabajaron con seda de colores e hilo de plata y de plata dorada, y marcaron los contornos principales con pequeñas perlas. Cristo yace sobre lo que el museo llama la piedra roja de Éfeso. La Virgen, sentada junto a su cabeza, se inclina hasta casi rozarle el rostro, y cinco ángeles enmarcan la escena. A sus pies, una mujer se lleva las dos manos al cabello en señal de duelo, en el lugar que muchas escenas de este tipo reservan a san Juan. El nombre del abad está bordado en la inscripción que recorre el borde.
