
El atardecer, o Las ilusiones perdidas
Ficha
La historia
La tarde del 21 de marzo de 1835, a orillas del Nilo, cerca de Abidos, Charles Gleyre tuvo una visión y la anotó en su diario. Ocho años después, ya en París, la convirtió en este cuadro y lo envió al Salón de 1843 con un título sencillo, El atardecer. Un anciano está sentado solo en la orilla al caer el día, mientras una barca llena de jóvenes que cantan y tocan instrumentos se aleja de él sobre el agua. El público vio enseguida en ella la barca de la vida que se marcha sin él. El escritor Arsène Houssaye, en su crónica del Salón, fue al parecer el primero en llamarlo Las ilusiones perdidas, por la novela de Balzac cuya última parte salió ese mismo año, y el nuevo nombre acabó desplazando al del pintor. Tras la exposición lo compró el rey Luis Felipe para el Museo del Luxemburgo, el museo parisino de los artistas vivos. Allí los copistas plantaron sus caballetes ante él por centenares, y un grabado editado por la casa Goupil en 1858 llevó la imagen a hogares muy lejos de París.