
Olga Wisinger-Florian · PD
Hojas caídas
Ficha
La historia
Un sendero alfombrado de hojas, una baranda de madera a un lado y, al fondo, una mujer sola con vestido largo oscuro y sombrero claro, con un perrito marrón cerca. Es el Bosque de Viena, las colinas arboladas al oeste de la ciudad, que a finales del siglo XIX se habían convertido en el destino favorito de los excursionistas vieneses. Olga Wisinger-Florian lo pinta en otoño. Las copas, en tonos óxido, rojo y amarillo, se cierran sobre el camino como una bóveda y casi engullen a la paseante. En 1899 el lienzo se presentó en el Kunstsalon Pisko, una galería privada de Viena, y causó tanta impresión que se compró enseguida para la Galería Imperial de Pintura, la colección del emperador. Desde entonces pertenece a las colecciones del Estado.