Belvedere

Belvedere

Viena, Austria · Sitio web


La historia

El Belvedere Superior se construyó como escaparate estival para el príncipe Eugenio de Saboya, el general cuyos ejércitos rompieron las líneas del sitio otomano y ganaron para la Austria de los Habsburgo buena parte de su imperio. Entre 1717 y 1723 el arquitecto Johann Lucas von Hildebrandt le levantó un palacio barroco en oro y blanco sobre una ladera con vistas a Viena, con un segundo palacio más bajo y jardines de trazado formal descendiendo entre ambos.

Hoy la mayoría sube esa colina por una sola pintura. En una sencilla sala de arriba cuelga El beso de Gustav Klimt, de 1908: dos figuras arrodilladas en un prado, envueltas juntas en un manto de pan de oro y motivos, el hombre inclinándose hacia la mejilla de la mujer. Klimt lo pintó en la cima de su periodo dorado en Viena, y el Estado austriaco lo compró casi de inmediato. El Belvedere conserva unas dos docenas de sus pinturas, el mayor grupo que existe, incluida la sombría Judith con la cabeza de Holofernes.

El palacio tiene otro motivo para figurar en la memoria del país. En la Sala de Mármol, bajo un fresco del techo con las victorias del príncipe Eugenio, los ministros de Exteriores firmaron el Tratado de Estado de Austria el 15 de mayo de 1955, poniendo fin a diez años de ocupación aliada tras la Segunda Guerra Mundial. El político Leopold Figl sacó el documento firmado al balcón y lo alzó ante la multitud de abajo, y fotografías de aquel momento cuelgan hoy en el edificio.

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