
Fantasía sobre Fausto
Ficha
La historia
El Fausto de Gounod se estrenó en París en 1859 y a mediados de los sesenta sus temas andaban por todas partes. Los pianistas hacían fantasías de concierto con ellos, y el virtuoso catalán Juan Bautista Pujol había escrito la suya, que tocó en público en Madrid en 1866.
Ese mismo verano Fortuny se la oyó tocar en privado, en el estudio del pintor Francisco Sans y Cabot, y sacó de aquella velada este cuadro. Es pequeño, 40 por 69 centímetros, y casi todo el ancho lo ocupa un piano de cola de caoba, de los que vendían entonces Pleyel y Erard. Pujol está al teclado. Alrededor, la música ha fabricado su propio público: la escena del jardín del acto tercero, con Fausto y Margarita claros de luz, Mefistófeles y Marta, la vecina, resueltos en pasta más oscura, y una lechuza blanca cruzando baja por la habitación. El museo relaciona esa lechuza, y el hecho de que la aparición comparta suelo con los muebles, con el capricho de Goya del sueño de la razón, un pintor al que Fortuny admiraba mucho.
Pujol se quedó el cuadro. Estuvo en su colección de París y llegó al Prado en 1904 con el legado del coleccionista Ramón de Errazu.




