
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Cuatro figuras en un escalón
Ficha
La historia
En la Sevilla de mediados del siglo 17, Murillo era ante todo el pintor de vírgenes e Inmaculadas, y por eso esta escena callejera resulta tan singular en su obra. Cuatro personajes se asoman sobre un escalón y nos miran de frente, como si acabáramos de interrumpirlos. La mujer mayor con anteojos y pañuelo se ha leído como una celestina, la vieja alcahueta de la literatura picaresca española. A su lado, una joven se levanta el velo y guiña un ojo, un gesto que antaño hablaba de fidelidad y que aquí parece decir otra cosa. Al limpiar el cuadro en 1984 apareció el roto en el pantalón del niño dormido, que una restauración anterior había tapado por pudor.




