
Francisco I, Carlos V y la duquesa de Étampes
Ficha
La historia
En el invierno de 1539, Carlos V necesitaba llegar deprisa de España a Gante, sublevada contra él, y el camino más corto pasaba por Francia. Francisco I, que años antes había sido su prisionero en Madrid, le dejó cruzar el reino. Bonington tomó la escena de Brantôme, cronista de la corte francesa. El rey señaló a su favorita, Ana de Pisseleu, duquesa de Étampes, y le dijo al emperador que aquella hermosa dama le aconsejaba no dejarle marchar hasta que revocara el Tratado de Madrid. Carlos respondió que, si el consejo era bueno, había que seguirlo. Aquí el rey se inclina hacia la duquesa sentada, con la mano tendida hacia ella, mientras el emperador, vestido de negro, escucha. El lienzo mide solo 35 centímetros de alto, y el perfil del rey, según el Louvre, sigue el retrato de Francisco I que pintó Tiziano, también en el museo.
