
Jean-Baptiste Camille Corot · PD
Agar en el desierto
Ficha
La historia
En 1835 Corot envió este gran lienzo al Salón de París y lo inscribió en la categoría más prestigiosa a la que podía aspirar un pintor, la pintura de historia sagrada. El relato es duro. Agar, la esclava de Abraham, ha sido expulsada al desierto con su hijo Ismael y se desploma, muerta de sed, cuando un ángel aparece en lo alto para señalarle dónde hay agua. Pero lo que de verdad apasionaba a Corot era el paisaje, y se nota. Ese desierto pedregoso y calcinado está en buena parte inventado, montado en el taller a partir de los robles y las rocas que había estudiado al aire libre en el bosque de Fontainebleau, cerca de París. Las dos figuras quedan casi engullidas por él. Uno de aquellos estudios de robles de Fontainebleau cuelga hoy en este mismo museo, a pocas salas del desierto que ayudó a imaginar.




