
Cabeza de un rey de Amarna (¿Akenatón?)
Ficha
La historia
Hacia el quinto año de su reinado, Akenatón dejó atrás las viejas ciudades reales y levantó una capital nueva para su dios, el disco solar Atón, en un tramo desierto de la orilla oriental del Nilo. Hoy el lugar se llama Tell el-Amarna. Pocos años después de su muerte la ciudad quedó abandonada, y buena parte de lo que habían tallado sus escultores se quedó allí, hecho pedazos. El museo cree que esta pequeña cabeza de piedra caliza, de apenas 10 centímetros, pudo salir de allí, y lo indica con un signo de interrogación.
Con otro signo de interrogación acompaña el nombre del rey. Lleva el jepresh, la corona azul de los faraones, con la cobra erguida en la frente, y el estilo es el de los años de Amarna, que siguió vivo durante los breves reinados de quienes sucedieron a Akenatón. Sin una inscripción, un rostro así es difícil de atribuir a un solo soberano. Quedan restos de la pintura original, sobre todo rojo en los labios, y los lóbulos de las orejas están perforados para pendientes, una moda que el museo registra en estatuas de hombres y de mujeres desde el reinado de Amenhotep III.




