
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Sagrada Familia con San Juan Bautista
Ficha
La historia
Murillo pasó toda su vida en Sevilla y hacia 1670, cuando pintó esta tabla, era ya el pintor más solicitado de la ciudad. Sevilla venía de años duros: la peste de 1649 se había llevado a buena parte de sus habitantes, y aquellas escenas religiosas tiernas y caseras que Murillo dominaba respondían a una necesidad real de devoción cercana y consoladora. Aquí presenta a la Sagrada Familia casi como un hogar cualquiera, con el pequeño san Juanito, el primo niño, sumado al grupo. Suaviza los contornos, la luz y los rostros con esa dulzura que lo convertiría en uno de los pintores más copiados de Europa durante dos siglos. Los niños tienen las carnes llenas y naturales de los chiquillos sevillanos que estudió sin descanso.




