
Bartolomé Esteban Murillo · PD
Inmaculada Concepción
Ficha
La historia
En la Sevilla de mediados del siglo XVII, pocas devociones ardían tanto como la de la Inmaculada Concepción, la creencia de que María fue concebida libre del pecado original. Aún faltaban dos siglos para que Roma la proclamara dogma, en 1854, pero la ciudad la defendía con pasión, y Murillo se convirtió en su gran pintor. Este lienzo colosal, de más de cuatro metros de alto, lo pintó hacia 1652 para el convento de San Francisco. Fija el modelo que repetiría muchas veces: la Virgen alzada sobre la luna en cuarto creciente, envuelta en un remolino de ángeles y de telas al vuelo. Hoy cuelga en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, antiguo convento él mismo.




